Bienvenidos a Perinquiets Libros, una revista digital con novelas, relatos y artículos de cuatro autores que nunca se han tomado la escritura como una profesión, pero han compuesto multitud de novelas, relatos, teatro y ensayos no publicados en papel. Fernando Bellón, Segismundo Bombardier, Gaspar Oliver y Waltraud García.

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Justicia poética con Puig y Oltra

Un artículo de Vicente Torres

A lo largo del tiempo han estado ensañándose con la corrupción de otros, cierta o falsa. La presunción de inocencia cuando se trata de los que han señalado como enemigos, no existe para ellos.

Puig es particularmente lerdo y Oltra, además de eso, es grosera. Lo que le hicieron a Rita Barberá es criminal.

Dominan, mediante las subvenciones, a los medios y tienen una influencia clara en la justicia.

Derecho de Ucrania y derecho de Rusia

Un artículo de Pío Moa.

En el ambiente de simpleza y tosquedad política corrientes se usa mucho el derecho de Ucrania, como país independiente, a elegir sus aliados,  es decir, la OTAN, como prueba de la justicia de su causa. Pero, claro, Rusia tiene también el derecho a tomar medidas si la OTAN amenaza su seguridad. Y también tiene derecho a proteger a la minoría rusa que se siente agredida por las políticas de Kíef. En la vida real, todos tenemos muchos derechos, pero los aplicamos o no según muchas circunstancias. Los derechos de unos chocan con los de otros y casi siempre es preciso llegar a algún equilibrio, a medias satisfactorio y a medias fastidioso para todos. Eso o la pelea y la querella, o, en la política internacional, la guerra.

De Enrique Vila-Matas a Pablo d’Ors

Un artículo de Vicente Torres
No es la primera vez que me refiero a este texto, que figura en Dietario voluble, de Enrique Vila-Mas, puesto que desde el primer momento me pareció un tanto inquietante. Es el siguiente:
Así es, si así nos parece. El mundo es una ilusión, un escenario en el que todos tenemos frases que decir y un papel que representar. Cierta clase de actores, al reconocer que están en una obra, seguirán actuando a pesar de todo; otra clase de actores, escandalizados de descubrir que están participando en una mascarada, tratarán de irse del escenario y de la obra. Los segundos se equivocan. Se equivocan porque fuera del teatro no hay nada, ninguna vida alternativa a la que uno pueda incorporarse. (…)
Me parece adecuado hablar del escenario en el que nos movemos, y me consta que hay gente capaz de hacer lo que sea por estar; lo que me inquieta es la afirmación de que fuera del escenario no hay nada. Pero si uno piensa en los parias se da cuenta de que sí que hay algo fuera de él. La casta de los parias no sólo está en la India, sino que los hay por todas partes del mundo. Y si ellos consiguen vivir fuera del escenario, también es posible que lo logren otros que se hayan apartado voluntariamente. ¿Se habrán equivocado con esa decisión?
El amigo del desierto, de la misma editorial, escrito por Pablo d’Ors, indaga en otra realidad de la vida, bastante alejada de lo que se da en el mundanal ruido, como es la de la introspección. Ésta quizá sea la aventura más apasionante para cualquier ser humano. No todo el mundo está dispuesto a encontrarse a sí mismo, no vaya a ser que se lleve una desagradable sorpresa al quitarse la máscara con la que participa en el teatro de la vida.
Para los amantes de las delicias espirituales, este libro del nieto de Eugenio d’Ors, como el resto de los suyos, responde a todas las expectativas que haya depositado en él.

Hispanos

Una multitud de españoles de dos continentes en la Puerta del Sol de Madrid, todos hijos de la misma Patria

Un artículo de Rafael Escrig

Estoy tomándome el café en una cafetería como tantas otras. El ambiente parece enfocado al clásico cliente femenino de café con leche y croissant. No es ninguna crítica, el local es agradable y tranquilo. En lo que no difiere de ninguna de las cafeterías que conozco es en que las camareras son hispanoamericanas. Normalmente suelen ser de El Salvador, Colombia o Ecuador, son las empleadas más habituales en la hostelería de toda España. Trabajan bien, son educadas y agradables. Las podemos ver como camareras, como limpiadoras, como cocineras o como recepcionistas en cualquier hotel de cinco estrellas.

El modelo Gadafi

Un artículo de Pío Moa

Estamos viendo cómo políticos y periodistas de la Triple M se lanzan de lleno sobre Putin, un tirano amenazador contra una Ucrania  inocente que solo quiere ser libre…, con un gobierno salido de una sospechosa “primavera”  al estilo de las árabes; gobierno  antirruso que quiere extender la OTAN a pesar de que una parte muy considerable de  la población ucraniana es rusa o prorrusa.  Uno solo tiene que recordar la campaña contra Gadafi, casi calcada: de repente salieron grupos en Libia contra Gadafi y todos los periodistas y políticos mangantes clamaban contra aquel tirano horrendo que oprimía a su propio pueblo. El resultado fue la destrucción de un país próspero y bastante ordenado, guerra civil permanente, decenas de miles de muertos, miseria generalizada y cientos de miles de “migrantes”, nueva intervención de otras potencias…

¿Pesimismo de viejo?

Desmadre y observadores desde la acera, incluida la madre amamantando a su hijo.

Por Fernando Bellón

En diciembre cumplí 72 años. Pertenezco a una de las generaciones españolas más afortunadas. El único conflicto bélico en el que España ha intervenido ha sido la Guerra de Sidi Ifni, territorio español arrebatado por el reino de Marruecos en 1956. Franco, que se llevaba bien con Mohamed V, se tragó el sapo de la última guerra colonial española, perdida y con bajas. Luego vino la rebeldía polisaria, que costó la vida a jóvenes, entre ellos uno que yo conocía.

No sé si esto se puede llamar “guerras menores”, el caso es que lo fueron comparadas con Corea, Vietnam, la del Canal de Suez del 56, y las de Irak, en donde el ejército español no intervino en acciones de guerra.

A mi generación no le ha faltado nunca nada, ni siquiera trabajo.

Descomponer para recomponer y el truco del silencio profundo

Una foto posmoderna de Nápoles. Únete a Dios, que también vive en los andamios.

Una reseña de Segismundo Bombardier

Me ha pedido el editor de esta revista digital que vea la película de Paolo Sorrentino È stata la mano di Dio (“Ha sido la mano de Dios”), porque se desarrolla en Nápoles, dove il è stato di recente, y quería saber qué impresión me ha producido la ciudad de Nápoles, que Sorrentino utiliza como escenario de fondo.

He esperado a verla para preguntarle qué le ha parecido el Nápoles de Sorrentino, y me ha dicho que los protagonistas y la ciudad le han resultado tan ajustados como los protagonistas y las ciudades de las películas de Luís García Berlanga. En otras palabras, entre la realidad y la ficción hay correspondencias, pero no está claro si es la primera la que influye en la segunda o al revés.