La Aventura

Un apunte autobiográfico de Rafael Escrig (Biólogo)

He dormido en portales, entre los viñedos y en una comisaría de policía. He atravesado lagos en canoa y he dormido en el suelo de un tren. He pasado la noche en una playa de la Costa Azul, en coches, en solares, en posadas y en hoteles de lujo. He cruzado un mar con olas gigantes barriendo la cubierta y he volado en un bimotor averiado. He buscado refugio en una iglesia y he andado dos días seguidos cruzando las montañas. He comido en grandes restaurantes y me he lavado en las fuentes públicas. He dormido en andenes y en el fondo de una barca vieja. Me han tirado piedras y me han seguido en descampados. Me ha acompañado una amiga azafata hasta el pie de un avión y he cruzado fronteras en un descapotable. Me han despertado las gallinas de un granero y los gritos (zaghareet) de las mujeres en una boda bereber. Han tocado el órgano para mí en una catedral y he pedido en las calles. Me han puesto cocaína en los bolsillos y he subido al Mont Blanch. He visto una lluvia de meteoritos desde un barco, de noche y a una troupe de gitanos bailando con un oso. He asistido a grandes conciertos en el Teatro Real y he tocado la guitarra por las plazas. He paseado las calles de un enorme prostíbulo y me he sentado en el Caffè Florian. He conocido gente mala y gente buena. Gente amable y gente despreciable. El fiel de la balanza está en el medio. Nadie me ha quitado nada porque nada he tenido. He recibido insultos y caricias. Algunas fingidas y otras ciertas. He corrido peligros conscientes e inconscientes. He vivido placeres sencillos y días memorables. He viajado por sitios que ya ni los recuerdo y he vivido humildes aventuras. Las que viven las gentes a veces con dinero y a veces sin nada. Lo mejor que ha quedado no han sido los recuerdos ni esas aventuras tan malas o tan buenas. Ha sido vivir entre la gente y haber llegado aquí para poder contarlo.

 

El futuro ineluctable

Un artículo de Segismundo Bombardier

La otra noche me entretuve viendo una versión francesa de “Family Plot, de Alfred Hitchcock, que en España se tituló “La Trama”, y en inglés es un juego de palabras que hace referencia a las tumbas familiares de los cementerios, y en este caso evoca una intriga dramática que concierne a varios parientes. Fue un acierto, un alivio, dormí como un niño arrullado.

Fue la última película dirigida por el inglés, y transformó un complot (debe venir de plot, ¿no?) siniestro en una comedia casi ligera.

Por la noche, después de cenar, he de ver una película de entretenimiento. Hará cosa de diez años tuve una compañera de oficio (en realidad era administrativa de cierto nivel) que bajaba de la Red (supongo que oscura) o compraba películas angustiosas producidas en Asia: japonesas, chinas, coreanas. Decía que no podía ver otra cosa que dramones postmodernos donde personajes patéticos sufren muchísimo por dentro sin que se advierta que pasa nada exteriormente.

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La nueva raza

Una fantasía filosófica de Segismundo Bombardier

Un longevo sabio que aspiraba a retratar el alma de los seres humanos dijo un día: “Nunca podrás entender las acciones de los hombres si no conoces sus creencias o sus principios.”
El sabio estaba seguro de que su proposición era verdadera.
Decidido a encontrar un sentido a la confusión en la que vivía su pueblo y su gobierno, empeñó sus fuerzas en descubrir las creencias o los principios de las personas más acaudaladas y de los políticos más poderosos. Descubierto el secreto, no costaría nada anticipar sus decisiones, que ordenaban la vida del pueblo, y rectificar las equivocadas o sustituir a los malos gobernantes y egoístas acaudalados por otros más virtuosos. Empleó tanto tiempo en sus averiguaciones, que los ricos y los poderosos se fueron sucediendo, sin que el pueblo saliera de su confusión y dependencia.

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Qué m… de país. Crónica de una pandemia y crítica de una gestión, tercera parte

Fortunata y Jacinta, editora de este programa, es la artista plástica Paloma Hernández. En sus videos analiza diversas cuestiones del presente en marcha desde la perspectiva del Materialismo Filosófico de la escuela de Gustavo Bueno. Ofrecemos la tercera parte de «Crónica de una pandemia», en la que la editora y presentadora se  limita a colocar en fila los hechos y a comentarlos, evidentemente con una intención crítica.

Volver a lo de antes

Un artículo de Fernando Bellón

Pocos serán los que a estas alturas de la pandemia duden de que la vida no será la misma cuando vuelva la “normalidad”, sea esta la que sea. Y los que no duden viven en Jauja.

La clase media ilustrada lo vamos a pasar mal, peor que la clase media semiilustrada y que la clase media baja y la clase baja, a las que la ilustración les importa un rábano. No pasa nada. Estas clases sin ilustrar son un peligro para la clase alta dominante, y se ocupará, como puede desprenderse de las medidas económicas dispuestas por las autoridades nacionales e internacionales, de que no les falte lo imprescindible, sobre todo pan y circo. Está por ver que les salga bien la táctica.

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Joker. Una porquería envuelta en celofán

Una reseña de Segismundo Bombardier

Un pobre tipo trabaja empleado en una triste empresa de payasos. Tiene una deficiencia mental no se sabe si efecto de la mala vida que le han dado y de su terrible infancia, o porque biológicamente nació así. Los guionistas toman la imagen del payaso maldito de Stephen King, la combinan con la del payaso desgraciado de muchas otras novelas y películas, y sitúan a Joker en el escenario de una ciudad al borde del colapso físico y moral. Todos los personajes son burdos estereotipos. Pero el oficio del director, guionistas y actores, escenógrafos, especialistas en catástrofes digitalizadas y todo el elenco de profesionales de una industria poderosa, nos presentan una película impecable, casi verosímil.

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El cortito siglo XX

Un artículo de Gaspar Oliver
El siglo XX es uno de los más cortos en la historia de las civilizaciones. La idea la vi escrita en un libro de cuyo autor no me acuerdo. La tomo y la edito.
El siglo XIX se prolonga hasta la Gran Guerra. El XX empieza con la Revolución Bolchevique y acaba con la caída del Imperio Soviético. La década de los noventa abre la puerta con varios años de anticipación al siglo XXI, la digitalización de la economía, la industria y la cultura, las guerras regionales y el terrorismo (no todo islámico o islamista). Total, de 1917 a 1987 (por redondear), el siglo XX tiene 70 años.

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